Las rodillas de Rummenigge

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La rodilla de Rummenigge no es el título de algún blog de fútbol gestionado por loquitos. No, verán. En 1982 Alemania se lleva por delante a Inglaterra en Wembley. 1-2. Karl-Heinz Rummenigge se casca dos goles frente a Peter Shilton para remontar aquel amistoso y al comentarista local solo se le ocurre exclamar “¡Rummenigge, what a man!”, rendido ante la fiesta del titán blondo en el templo del fútbol. A media nación el piropo le sienta como una patada a la altura del bañador, pero a Alan Whittle y a su esposa Denise, dos cantantes de medio pelo, se les aparece la virgen y un simbolo de libra en cada ojo.

Alan aporta la admiración por el jugador y Denise, con una visión de negocio afiladísima, tira de sinécdoque y se centra en las rodillas. Después suena la guitarra y estos dos marcianos entran para siempre en la historia de la cultura de derribo. 
Nadie quiso editar el tema en Inglaterra, pero fue un éxito en Alemania. Porque tú y yo lo sabíamos, colar esta astracanada en el 43 de los Cuarenta Principales alemanes es para darse con un canto en los dientes.

A Rummenigge, sin embargo, no le hacía tanta gracia. “En Hamburgo usaron la canción para provocarme. Me abuchearon y me insultaron durante el calentamiento. Luego pusieron la canción y me rompí a los tres minutos de calentar”. Karl-Heinz hubiera quemado todas las copias del disco aquel mismo día si hubiera podido aunque el Inter de Mián compró todo el sobrante de singles tras fichar al rubio. Hay gente para todo, como el autor de este blog.

Bonus: me comentan que hay versión alemana de la tonada. Igual de loca.

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