Las cantadas de Radenkovic

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Bailar mucho y cantar poco, así era el estilo de Petar Radenkovic sobre el campo. Fuera del terreno de juego le gustaba comportarse justamente al contrario. El mejor portero en la historia del 1860 de Múnich fue algo más que eso: un pionero del juego con los pies sobre el verde y un intérprete más valiente si cabe sobre el escenario. Como un Neuer que además partiera tarima. Su ‘Bin I Radi, bin I König’, rompepistas en 1965, atestigua su insólita faceta de crooner. Porque si era el puto amo dentro por qué no iba a serlo fuera…

Radi, acostado sobre un poste y peinando flequillo a lo Agustín en la portada del single, hacía lo que quería también en el campo. Era el rey en las Bundesligas sesenteras. Levantó la ensaladera en 1966, recogió la Copa en 1964 contra el Eintracht y tan solo el West Ham impidió en la final que redondeara el palmarés con la Recopa de Europa de 1965 . El 1860 nunca tuvo un once mejor y el que cimentaba las hazañas era el cantante.

No era extraño ver al arquero serbio, uno de los primeros extranjeros que jugaron en Alemania, de excursión. Negociando fuera de su área esos balones venenosos que se cuelan a la espalda de los centrales o saliendo a achicar hasta el córner. En el 1860 campeón, el yugoslavo de la camiseta negra como el vinilo jugaba de y por libre. El viejo Sechzger Stadion se deshizo con sus extravagancias, se retiró con 35 años como un mito y fue capaz de batir a los mismísimos Beatles en las listas de éxitos. Bien pensado, Radenkovic era todo menos un cantante.

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