Levántate y canta: hasta el final

Nacho Lago la clava desde la primera estrofa. El fútbol se aprende de los hermanos mayores, los padres, los abuelos y de los muertos también. Es su caso y es del resto de oviedistas que no dormirán durante las próximas dos semanas pensando que una ampliación de capital en falso puede joderles la vida. Y ya que el enfermo se la juega, mejor caminar hacia lo que sea con música. A guitarrazos.

“Hoy solo puedo verme gritar hasta verme enroquecer y una vez más voy a salir y cantaré mil veces por ti” La letra no lo dice pero detrás hay fútbol en peligro de extinción. El del equipo del norte que tenía el campo embarrado un domingo sí y otro también. El de la afición insobornable pero los vampiros en el palco. Uno más del batallón de escudos que sobreviven en el alambre fruto de gestiones demenciales que justifican el odio al fútbol moderno.

Como la voz se abre paso orgullosa y digna sobre un rasgueo de guitarra, el Oviedo, más clásico que el rock clásico, se resiste a ser tragado por el sumidero del fútbol español. Está por ver que lo consiga.

Hace un par de días arrancó el tramo decisivo en la ampliación de capital que determinará si el Oviedo vive o muere. La afición está tan arrastrada como los versos de Lago pero sigue dando ejemplo de dignidad y amor a unos colores comprando acciones en masa. Veremos si lo conseguimos pero en Oviedo queremos seguir cantando.

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