Ronaldo, el original bueno y gordo, se ha metido a reportero musical por un día y se ha ido a entrevistar a varios raperos de Sao Paulo.

Tres cosas a tener en cuenta: que esta peña parece salida de alguna misión del Max Payne 3; que el genio ha reavidado su romance con la bollería tras un momento de despiste y que da gusto verle como Pedro por su casa en el ambiente que controla. Rodeado de coches caros y mujeres que lloran a la salida de un cumpleaños. Hasta que agarra el micro…