Ahora que Walter Mazzarri ha pedido que se introduzcan los tiempos muertos en el fútbol, una innovación de la norma que también sedujo a José Mourinho hace un par de años, mola recordar el modo inverosímil en que se resolvían los partidos empatados tras la prórroga en la primitiva North American League Soccer (NASL) Ojo a la torpeza entrañable de los atacantes, Carlos Alberto incluido, y al reloj absurdo que adornaba la realización. Era 1980.