Imágenes viejas, casi fantasmagóricas, de Plough Lane, el campo que durante 80 años fue casa del Wimbledon. La mayor chatarra para el equipo más chatarrero.

No creo que para honrar la bella memoria del ballet de Vinnie Jones, sería cosa involuntaria, pero demolieron el estadio y construyeron unos bloques de edificios tan horribles como el propio campo. Lo mejor es que cada casa lleva el nombre de una gloria. Si te tiran los Dons no está tan mal vivir en Casa Lawrie.

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