Determinando en un párrafo de nada, háganse a la idea de que es una sopita de bilis con conceptos flotando a modo de tropezón, que Mourinho ladra y además es manipulador, cobarde, patético y desafiante. Mascaró se alegra de que vuelva el portugués y los fabricantes de antiácido de que se alegre Mascaró.

Vuelve el clásico necio. ¿Por qué?