Levántate y canta: Glad all over

Los noventa trajeron cambios al fútbol inglés aunque los tiempos nuevos, tiempos salvajes no pudieron con todo. Algunas costumbres siguen indestructibles ahí, como una mariposa atrapada en ámbar. Os quitaremos la pinta postpartido y comeréis pechuga de pollo cada noche, pero a cambio podréis vestir ropa deportiva de mierda hasta el final de los tiempos. Creo que el trato con los futbolistas fue más o menos así.

Los hinchas somos más cabezones. Por ejemplo los de Selhurst Park, donde se canta el mismo éxito de la radio cada vez que el Crystal Palace sale a hacer lo suyo desde 1964. Pasó que Dave Clark Five arrasaron en todo el mundo con ‘Glad All Over’ y el Palace, con objetivos más modestos en Tercera División, adoptó el éxito como himno. Porque el infrafútbol siempre será más llevadero con canciones en las suenen saxofones y palmitas acompasadas.

¿Imaginaban aquellos sufridores que la broma perduraría? ¿Soñaron con ver al equipo cantar en televisión como finalistas de Copa? ¿Que lo entonasen los cinco negros que había en la plantilla? No, pero seguramente habrían adivinado el resultado: palmar 1-0 en la repetición contra el Manchester United para jamás volver. Mariposas y ámbar.

Bravo por la música que nos hace mágicos

Enrique Ballester me descubre a este titán del madridismo, de la música, de la vida y yo no puedo añadir nada. Al menos no nada mejor que lo que ya acompaña a la obra de arte en YouTube. “Canción grabada por Gaby Japon el segundo Raphael de España,un tema versionado de mi gran noche que va dedicado al Real Madrid y todo el madridismo.Tfno de contacto:673326754″

Jock Stein inventó los mapas de calor en los 70

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Que Jock Stein garabateando cuartillas febrilmente, como un monete, para descifrar la circunstancia del equipo rival haya anticipado los mapas de calor es una de esas ficciones imposibles en las que me gusta depositar mi fe. Vía Garth Crooks en Reddit.

 

Levántate y canta: el tío Silvio

Otra cosa no, pero Silvio Berlusconi siempre ha sido un buen maestro de ceremonias. Aunque más a menudo de lo tolerable le hayamos visto como un Tío Creepy que anticipa alguna astracanada con susto, hay que reconocer que micrófono en mano Silvio es imparable. Y en este congreso con los lemmings de la extinta Forza Italia agarró el micro bien fuerte.

En dupla imparable con Mariano Apicella, el que se hizo famoso por cantar las ocurrencias del viejo líder en cuatro discos inexplicables, se vino arriba con la chanson. Como un Jacques Brel destartalado al que su amatorial audiencia brinda aliento para el último gorgorito, Berlusconi llena la sala. De un perfume dulzón y pegajoso que acaba por molestar pero la llena.

No cuesta imaginar a este Milan decadente como un canción fuera de tono, como uno de los chistes picantes que el presidente gusta de explicar entre despacho y despacho. Aquí introduce la tonada comentando que ese talento para la balada le sirvió para financiar sus estudios en la universidad de La Sorbona. Lo cierto es que nunca se matriculó allí, lo suyo fue el derecho en la facultad de Milán, pero sí trabajó como cantante de orquesta en sus años mozos. Mentiras gruesas con un poso leve de realidad, como el Milan de estos últimos años.